
Yo nací en un pueblo "rojo", aunque cuando nací, mi pueblo solo era rojo en el color de su tierra, sus piedras y en la sangre y el corazón de sus habitantes. Cuando era niño, iba con mi madre al cementerio el primer día de noviembre a visitar las tumbas de mis familiares fallecidos. Recuerdo que en aquella época, habían dos cementerios dentro del mismo recinto con diferente puerta de entrada, el primero y mas suntuoso era el cementerio católico y el segundo y menos suntuoso era el cementerio civil. En primer lugar, entrabamos al cementerio católico que era donde estaban enterrados mis abuelos y mi madre me contaba anécdotas y vivencias de ellos y de otras personas que ella había conocido y que estaban enterradas allí, cuando terminábamos la visita familiar, salíamos y nos dirigíamos al cementerio civil, entonces mi madre me contaba que allí estaban enterrados los niños que no habían sido bautizados, bien porque habían muerto de bebes o bien porque habían nacido en época de libertad religiosa (república), también eran enterrados en ese cementerio los que se suicidaban y los que fueron fusilados después de la guerra civil. De los primeros recuerdo los pequeños montoncitos de tierra roja que delataban el tamaño del difunto. De los segundos, recuerdo que habían tumbas de todo tipo, las llamadas cunas de hierro eran las mas abundantes, pero también habían grandes tumbas de piedra o granito con hermosas estatuas, lo que no había en ese cementerio eran cruces. Pero donde mi madre me llevaba y se detenía durante un buen rato era en una gran parcela de tierra que en aquella época estaba señalizada con pequeñas piedras encaladas en blanco. El terreno era liso, rojizo por el color de la tierra y en aquellas fechas, cubierto de flores, no había ninguna placa que informara de quien estaba enterrado allí, la parcela estaba unida a la pared del cementerio y en ella todavía se podían apreciar los impactos de bala causantes de la muerte de los allí enterrados. Mi madre me contaba que allí estaba enterrado el padre de una amiga suya al que detuvieron por estar afiliado al sindicato UGT y lo metieron en la cárcel. A su amiga y a su madre les raparon el pelo al cero y las obligaron a ir todos los días a limpiar las letrinas del la cárcel, un día en el que fueron a hacer su obligación en la cárcel les entregaron las pertenencias de su padre y esposo y les dijeron que podían ir a visitarlo al cementerio, que había muerto. Fue fusilado como tantos otros de los que allí estaban enterrados, personas de ese pueblo y de muchos otros e incluso de otras partes de nuestro País. A mi madre se le escapaban unas lágrimas recordando a su amiga y las atrocidades que les hicieron, yo llegue a conocer a esa amiga y a su madre.
En otra ocasión mi padre me contó que un día en el que iban a hacer un traslado de presos de la cárcel para trasladarlos a otro penal mas grande, los familiares y amigos de estos salieron a la calle para verlos. Según me contaba mi padre había mucha gente en las aceras de las calles por donde iba a pasar la comitiva, como si fuese una procesión de semana santa. Una madre al ver a su hijo entre los detenidos, no pudo contener la emoción y se lanzo a sus brazos llorando, en ese momento uno de los guardias que acompañaban a los detenidos y que en el pueblo se le conocía como "el tío de la fusta" (por la vara que siempre llevaba consigo y que utilizaba sin reparo), quiso apartarla de sus brazos y viendo que no podía comenzó a pegarle con la vara hasta que la dejo sin sentido en el suelo. Mi padre tenia diez años y lo que con mas rabia recuerda era ver que nadie movió un dedo por ayudar a aquella mujer.
Según el diario El País de las 2.052 fosas del franquismo, quedan por abrir mas de 1800 y en las 200 que se han abierto los familiares han podido recuperar a mas de 5000 seres queridos. Cada uno de ellos lleva detrás su historia personal que ha durado mas de 70 años.
Las comunidades autónomas gobernadas por el partido popular son en las que menos facilidades se han dado para poder abrir las fosas, claro, ellos tienen a todos sus muertos identificados con su cruz cada uno.
Este gobierno hizo una ley que se le quedo corta a la hora de desarrollarla, le ha faltado valentía para de una vez por todas acabar con este drama. Este es un asunto de justicia y lo que ocurrió en aquellos años fue un genocidio y de este modo debe ser tratado. los responsables de aquella masacre deben ser juzgados y todos los derechos de las victimas restituidos. Mientras eso no ocurra, la memoria histórica seguirá manchada con sangre roja derramada por personas cuyo único delito fue defender el sistema legítimamente constituido, que unos golpistas les arrebataron por la fuerza.
